La comunidad cristiana en Tijuana, siente como propio el problema de las
vocaciones sacerdotales y el
mantenimiento del Seminario. Al preparar la colecta anual del Seminario y la Semana Santa Vocacional 2009, pienso en los numerosos seminaristas que han pasado por esta casa de formación sacerdotal, y que después han servido y sirven con amor a la Iglesia, no sólo en la Iglesia de Tijuana, sino también en otras Iglesias del noroeste de México y del suroeste de los Estados Unidos.
A los sacerdotes compete, de singular manera, la grave y urgente tarea de educar a las nuevas vocaciones:
descubrirlas,
apreciarlas y
cultivarlas. El Buen Pastor atrae hacia su estilo de vida cuando su fe se expresa a través de
la caridad, la alegría y el sacrificio de sí. Las vocaciones en una parroquia son un claro indicador de la
idoneidad,
capacidad y
fidelidad con las cuales el sacerdote es pastor de las almas.
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